Esta noche me dormí embriagada por la velocidad de mis piernas contra el viento,
y avergonzada por lo que escoge y deja de escoger mi soledad.
Soñé que llenaba un morral negro
de objetos desordenados, de palabras encerradas.
Esta noche también comenzó una nueva guerra desde el cielo negro de nuestras lejanías,
se arrojan luces que no son luces,
se oyen truenos que no son truenos.
Hoy puedo ver al fin
el verdecer de los árboles.
vendredi 7 mai 2010
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