Abandoné un mundo tropical compartido
Dejé el reino del calor
y el imperio sin tregua de las lluvias.
Ahora vivo
en el hemisferio que multiplica
y repite sus estaciones.
La primavera se ha adelantado.
Con pasos ligeros y veloces
No miden su tamaño.
Mi soledad ardiente
Se viste de colores.
Mi cuerpo, tendido hacia el viento,
Recibirá las embestidas caprichosas
De esta vieja sinfonía,
Y de las que le sucederán.
mardi 4 mai 2010
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