La bola de cristal inventada
me susurró que la estación se va a prolongar,
que son tiempos interiores,
de lunas solitarias.
Solo puedo seguir atisbando
la ultima lluvia en las hojas
y la carreta abandonada en el jardín.
Los dados improvisados
me anunciaron sus números crueles
Recordándome la cabaña del ermitaño,
la sabiduría de los desterrados.
mercredi 19 mai 2010
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