La noche cae sobre mi cabeza
como una estrella fugaz.
Su fulgor se parece al de la vela que alumbra mi mano.
Mi hermana y yo
nos preparamos
para torear los misterios nocturnos.
A las horas de insomnio
han precedido las horas de tedio.
Pronto no sabremos ya nada
de las creaturas que pueblan nuestros sueños.
vendredi 28 mai 2010
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