Hoy sólo fui cuerpo
carne cansada y palpitante.
Ahora mis ojos se convierten en pájaros migrantes
persiguiendo las nubes de la tarde.
Durante días de incubación y tortura,
olvidé del todo la compañía de las palabras.
Ahora intento retomar un camino
que sólo puede ser
solitario y sincero.
Contar siempre la misma cosa,
decir constantemente idéntico dolor
con colores y ardores inconfundibles.
vendredi 28 mai 2010
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