La mano es un manojo de huesos y piel
que trepa como árbol nudoso
hasta la frente reluciente.
Las lágrimas caen y en su descenso
acarician y esculpen cada rostro.
Son el rocío de las madrugadas
en las que el ojo se abre
y contempla toda entera
su soledad.
vendredi 28 mai 2010
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