El hombre más hermoso del mundo
se puso unos ojos inmensos para mí.
Fuimos un cuerpo de sudores compartidos
una boca ávida de besos.
Anoche volví a soñar con tu perdón.
Perseguía tus cabellos negros,
crecidos como una cascada.
Hoy el sol vuelve a brillar
y el viento golpea mis rodillas.
Aquí despierta
tu recuerdo me parte en dos de nuevo.
En el vacío de tu inapelable ausencia
coloco una silla, me siento.
Estoy en el centro de una llanura quemada.
mardi 1 juin 2010
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