Todo estaba bien,
la luz del día comenzaba a emblanquecer
Súbitamente el abismo se abrió otra vez
hambriento,
ante mis pies.
Todo estaba bien
mi alma seguía reposando sobre su castillo de naipes
Súbitamente el estigma de mi singular soledad
alzó su látigo ante mi espalda.
Todo estaba mal
Súbitamente comprendí
que mis ojos no creían lo que veían,
y me puse a llorar.
vendredi 4 juin 2010
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