Sus voces son dulces o estridentes.
Sus rostros
muecas o sonrisas
Sus cabellos a veces me rozan el hombro
y otras parecen banderas al viento.
Sus pechos me recuerdan naranjas maduras
o se me escapan por las concavidades de los ojos.
Sus piernas a veces parecen mil patas,
y a veces se reflejan en el agua azul del Egeo.
Ellas son divinas o mortales
perecederas o pétreas como templos.
Son mis amigas, tan mías como los astros.
Y son hermosas y terribles como el olvido.
vendredi 4 juin 2010
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