Esta noche pienso en tu belleza.
Sentada a la orilla de mi naufragio
escucho la melodía
de un amor exterminado.
Cuando ya no nos queda nada
abrazamos el mundo con ardor.
Esta tarde ví
las ramas retorcidas de los árboles en mi camino brillar.
La tristeza me brinda su regazo.
Yo le ofrezco mi mano temblorosa,
mientras el farol de la noche
intenta atravesar mi ventana.
Nadie puede vencer
la belleza del llanto triunfante de los violines.
mardi 1 juin 2010
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