Una música dulce como un idioma desconocido
acompaña mi tarde tranquila.
Ayer un poeta me habló de la melancolía :
es sentarse a contemplar
el paso sigiloso del tiempo.
Su voz era suave como el color de su piel.
Sus ojos graves, profundos,
sus manos ligeras como una danza.
Y hoy estoy aquí,
sentada sobre estas flores artificiales
mirando los pájaros pasar
veloces como el viento del océano.
lundi 7 juin 2010
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